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Chapter 104
Capitulo 103: El castigo merecido
Dentro de la UCT, vi a varios médicos examinando a Dulcita. Uno de ellos discutÃa algo con respecto a la tomografia computarizada cerebral, mientras que los demás asentÃan con focuses. A continuación, él volvió su atención hacia mi hija y continuó con la revisión.
Mientras esperada afuera, ni siquiera me atrevÃa a respirar profundamente y me fijaba en lo que sofia dentro.
examen fisico tomó casi una hora.
El especialista en neurocirugia salió y le dijo a Patricio: –Señor Alvarez, por suerte, la niña está bien. Por lo que puedo ver, de momento no hay daño en los nervios del cerebro, asà que deberia despertarse pronto. Pero la conmoción cerebral es fuerte y hay sangrado en otros tejidos blandos y debajo de la piel, especialmente en el cerebro. Me quedaré aquà para
observarla y haremos más pruebas cuando se despierte.
Heman agradeció una y otra vez al médico que Patricio habÃa conseguido.
Duleita estuvo en coma durante 28 horas enteras antes de abrir finalmente sus ojos, lo cual
albeid a todos.
El experto le realizó otro examen minucioso y completo. Dulcita se portó inusualmente tranquila, abriendo sus grandes ojos y mirándome atónita a través de la ventana todo el tiempo. Apoyada en la ventana, lloré mientras sonreÃa hacia ella y agitaba la mano, preocupada de que tuviera miedo.
Después del examen, la llevaron a la sala de alta categorÃa que Patricio habÃa arreglado, donde yo también podÃa quedarme para cuidarla.
En momentos solos, Dulcita incluso me consoló, diciendo que salÃa el sol después de la tormenta, cosa que fue la afirmación más reconfortante que habÃa escuchado en dÃas.
Alejandro y Sofia nunca aparecieron en el hospital, pero fue una bendición, ya que realmente no queria verlos.
Hernán y su madre se turnaron para traernos comida y suministros, pero los ignoré por completo. Ya estaba tan decepcionada de esa familia que no sentÃa ningún afecto por ellos.
Incluso Dulcita se distanció de ellos. Por mucho que intentaran complacerla y acercarse a ella, se limitaba a aferrarse a mà y se negaba a dejar que la tocaran ni a hablar con nadie.
Hernán trató por todos los medios de persuadirme de que abandonara la idea de demandar a Alejandro, argumentando que era un asunto familiar que deberÃa resolverse entre sÃ. Rechacé enérgicamente cualquier idea suya de reconciliación; lo que yo querÃa era que su padre rindiera cuentas por sus propias acciones.
+15 BONUS
Alejandro siempre habÃa tenido actitudes sexistas, odiando a Dulcita por ser chica y haciéndole daño sin motivo como si fuera basura. No merecÃa ser su abuelo ni tener nuestro respeto. ¡De ninguna manera iba a dejarlo impune!
Una semana después de que Dulcita recibiera el alta del hospital, se llevó a cabo el juicio de primera instancia por el caso de lesiones intencionales en el que Alejandro estaba acusado. El abogado González defendió firmemente el caso en la corte. Además de las pruebas concluyentes y un informe médico válido, la cobertura mediática le dio al caso una gran notoriedad, por lo que muchos internautas y ciudadanos acudieron al tribunal en apoyo.
Por fin, Alejandro fue condenado a 5 años de prisión por lesiones intencionales, y no presentó ningún recurso.
Fuera del tribunal, el abogado me sugirió que, si ya habÃa decidido divorciarme, serÃa mejor aprovechar la ocasión y llevar el caso de divorcio al mismo tiempo, para evitar problemas en el futuro. Acepté su consejo, ya que no querÃa tener ningún tipo de relación con Hernán ni un minuto más.
Pronto recibà la citación del tribunal, y en una semana se iba a programar la audiencia de divorcio entre Hernán y yo, ya que él se habÃa negado a aceptar un divorcio por mutuo acuerdo.
No se dio cuenta de mi determinación hasta ese momento. Estaba desesperado e iba a la villa todos los dÃas, pero yo lo evitaba y rechazaba cualquier mediación.
Hoy era fin de semana, un raro dÃa libre para Ivanna, asà que le pedà que cuidara a Dulcita mientras yo podÃa ir a casa a recoger nuestras cosas. Incluso si estaba comenzando una nueva vida, todavÃa habÃa muchas cosas allà de las que me costaba desprenderme. Aunque quisiera abandonarlas, tendrÃa que hacerlo yo misma.
Ivanna ofreció acompañarme, pero se lo rechacé y le pedà que se quedara con Dulcita. Ella entendÃa que iba a despedirme del pasado, asà que no insistió.
Debido al incidente con Dulcita, yo no tuve tiempo de recoger el auto que habÃa ordenado previamente. Ivanna me prestó el suyo y me instó a volver rápido.
Cuando llegué allà y abrà la puerta, miré a mi alrededor en la estrecha y familiar casa. De repente, un nudo se me hizo en la garganta, y mis ojos se fueron llenando de lágrimas.
ParecÃa que nadie habÃa estado allà durante mucho tiempo, ya que todo estaba tal como lo dejé. Incluso la ropa que no habÃa podido doblar el dÃa que salà apresurada seguÃa en su lugar. Me sentÃa como si todo hubiera ocurrido sólo un momento atrás, pero la verdad era que el mundo estaba completamente transformado.
No habÃa vuelta atrás pará ese matrimonio. Nunca podrÃa aceptar compartir un marido con otra mujer.
Cuando terminé de empacar y me dispuse a irme, de repente escuché el sonido de alguien