Readers searching for Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 read online are often eager to explore the emotional depth and dramatic tension introduced at the very beginning of this compelling romance novel. The story captures attention with its powerful opening scenes, making Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 read a trending query among fans of billionaire love stories. Many readers look for Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 free read online to experience the plot without delay, while others specifically search for Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 Read online free to access the first chapter instantly. If you are browsing for Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 online, you will discover a captivating narrative filled with betrayal, ambition, and emotional reconciliation.
For those who want a convenient and accessible experience, Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 free read options are widely discussed across reading platforms and forums. Fans frequently type Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 read free when looking for trusted websites that provide uninterrupted storytelling. It is also common to see readers searching read Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 free or read Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 online to quickly immerse themselves in the novel’s dramatic introduction. As interest continues to grow, Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 read remains a high-demand keyword among romance fiction enthusiasts who appreciate strong character development and engaging plot twists.
If you are specifically interested in exploring the full storyline, many users search read Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 novel to ensure they are accessing the authentic version of the text. Others prefer read Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 online free to begin the journey without subscription barriers. Whether you are discovering the book for the first time or revisiting the opening scenes, Recuperando a mi multimillonaria esposa Chapter 53 Read Online provides a powerful introduction that sets the tone for love, redemption, and personal growth. With its emotionally charged narrative and compelling characters, this novel continues to attract readers worldwide who want an unforgettable reading experience.
Chapter 53
CapÃtulo 53: Haciéndose el ignorante a pesar de saber
Tanto Hernán como Cristina reprendieron: -¡SofÃa!
En ese momento, su padre intervino con impaciencia: -¡Todos a comer!
No me sorprendió en absoluto su actitud. Después de todo, consentÃa demasiado a SofÃa; cualquier cosa que ella dijera iba a misa y él nunca le decÃa que no. Entonces, quedaba claro que esa frase iba dirigida a mÃ.
Por su parte, Dulcita se asustó y su cuchara cayó al suelo, provocando un estruendo que me recuperó los sentidos.
Reprimiendo mi rabia, me incliné para recoger su cuchara y le entregué otra.
Luego, miré a SofÃa y le pregunté: -¿Asà que estás insinuando que soy el factor disonante en esta familia? De lo contrario, no habrÃas dicho que no pasa nada bueno cada vez que vuelvo, ¿ verdad? Si es asÃ, quiero preguntar a papá, mamá y Hernán, ¿también piensan lo mismo?
Con rostro sombrÃo, Hernán me dio un golpecito en el hombro. —No le prestes atención a lo
dice. Vamos a comer.
que
Su madre también intervino rápidamente, tratando de calmar la situación: -Somos una familia, no tomes en serio lo que dice, ¿sÃ? Sigamos comiendo. SofÃa es asÃ, no considera los sentimientos de los demás cuando habla.
-La verdad, nunca me tomo en serio lo que dice, pero eso no significa que a SofÃa tampoco le importe, ¿verdad? Nunca lo pensé demasiado, pero Hernán y yo estamos casados oficialmente.
-¿Y qué? Muchas personas se divorciarán -refutó SofÃa, interrumpiendo mi frase.
Me quedé atónita y miré a Hernán, mientras mi rostro se ponÃa más serio y maldecÃa en
silencio.
-¡Cállate! -le regañó él dirigiéndose a SofÃa.
-¿Divorcio? Tienes razón. Quién sabe, un dÃa tu hermano se harte de mà y yo deje de ser parte de esta familia. A diferencia de ti, que siempre has sido su buena hermanita. Pero… tal vez tu hermano todavÃa no ha decidido sobre el divorcio, y tú pareces estar ansiosa. Pero, SofÃa, ¿por qué tanto alboroto?
La observé con agresividad y de reojo me di cuenta de que Hernán se sonrojaba como un
tomate.
-¿Cómo que no he decidido? No pienso divorciarme. SofÃa, mejor cálmate -dijo Hernán
mientras la fulminaba con la mirada.
Esbocé una sonrisa y la miré alzando una ceja. –A fin de cuentas, aunque Hernán quisiera
1/2
+15 BONUS
-¡Tú!
-No tengo que mencionar lo que pasó antes, porque los hechos hablan por sà solos. Tampoco me molesto en venir aquà a buscar lástima, como tú dices. Creo que todos aquà saben más que yo acerca del pasado, ¡pero nadie va a actuar como tú, haciéndose el ignorante a pesar de saber!
En mis palabras habÃa una insinuación y querÃa aprovecharlas para advertir a los padres de Hernán. HabÃa cosas que tenÃa que decir, y aunque yo no estaba en la posición más ventajosa en ese momento, no iba a dejar que me tomaran por débil.
-¿Por qué no me dijiste que ibas al hospital? -me preguntó Hernán de repente.
-¿Y tú le crees a lo que ella dice? ¿Por qué la consientes tanto? -gritó SofÃa.
-Por ahora, todavÃa soy su mujer. Si no me consiente, ¿deberÃa consentirte a ti? Pero en privado, también te consiente, ¿verdad?
Estiré la mano, saqué el informe diagnóstico de mi bolso y lo puse delante de Hernán. —¿Por qué no te lo dije? ¡Porque estabas almorzando con alguien!
Ante eso, el rostro de Hernán se volvió pálido y no se atrevió a mirarme.
Dulcita, quien se escondÃa debajo de la mesa, extendió su mano y tiró de mi manga con cierto
temor. -Mamá, quiero irme a casa.
-Está bien–respondà y, levantándome, me volvà a los dos mayores-. Ya nos vamos.
-Cariño…
Una vez fuera, sentà que el aire era tan fresco que no pude evitar soltar un gran suspiro. Juré para mis adentros que harÃa que todos pagaran por las palabras de hoy.
Hernán nos siguió afuera, con una expresión torpe. Se apresuró hacia mà y tomó a Dulcita. —
Por favor, no te enojes.
-¿Te parezco enojada? -sonreà ligeramente y miré a Dulcita, agregando- Volvamos a casa.
Por la noche, cuando Dulcita se habÃa dormido, Hernán me abrazó. —¿Te dolÃa mucho? ¿ Y qué tal ahora? ¿Tiene que ver con tus náuseas recientes? Lo siento, cariño. Almorcé con un cliente, pero la próxima vez tienes que llamarme. ¡Tú eres lo más importante para mÃ!
Me quedé sin palabras, suspirando interiormente ante su desvergüenza. Esa noche, lo único en lo que podÃa pensar era en esa mujer llamada Luciana.